El comentario de Cuca en esta entrada me había dejado francamente preocupado, ya que decía ni más ni menos que José Luis Martín Vigil, la principal razón de la existencia de este blog (él, o su libro La vida sale al encuentro, no sé cuál iría antes), habría muerto hacía poco. Dado que Cuca es sobrina carnal del verdadero Iñaki, no tenía motivos para dudar de lo que decía, pero afortunadamente creo que se había equivocado, ya que nuestro querido autor seguía vivito y coleando, por lo menos hasta el 26 de octubre, fecha en la que concedió una entrevista al periódico Alba.

La entrevista no tiene desperdicio. Dice que tras su salida de la Compañía de Jesús su vida espiritual comenzó a declinar, pero que ahora ha recuperado lo que había perdido. En los comentarios se dice que hubo episodios en su vida algo escandalosos (no especificados), que creo que no tienen que ver con el escándalo que pudiera causar su salida de la Compañía. En otros blogs he leído cosas que dejan entrever en su pasado una época un poco ‘tenebrosa’, pero como tampoco sé si esto es cierto, ni tampoco queda claro del todo de qué están hablando, prefiero no decirlo aquí.

Por último, destacaré un párrafo que me ha hecho mucha gracia (corrijo un par de errores tipográficos que hay en el Alba):

-A san Ignacio también le reza, supongo.

-Es que es mi patrón. También le rezo a Escrivá de Balaguer.

-Yo pensaba que a usted la Obra…

-A mí, la verdad, Escrivá de Balaguer no me caía simpático. Pero me prometí que me iba a caer bien por narices y ya ve…

 

Una de nacionalismo catalán

Noviembre 9, 2009

Será el post más breve de este blog. Esta noticia habla por sí sola. Si algún simpatizante de CiU o ERC topa con este artículo, espero que sea consecuente con los dirigentes del partido al que votan, y usen las herramientas del idioma de Google para leerlo en catalán (por lo menos es gratis, no como los intérpretes).

¿Socialistas provida?

Noviembre 1, 2009

Es lo que podría pensarse al leer uno de los lemas de la nueva campaña de los jóvenes socialistas en torno al aborto: “Súmate al 0. Cero embarazos no deseados. Cero abortos”. Para ello, proporcionan fórmulas revolucionarias que jamás habíamos oído antes: distribución de 100.000 ‘medicamentos’ denominados Precoitol, y cuyo embalaje contiene dos preservativos y un prospecto informativo (no sé si éste versa sobre el uso de los preservativos, la noticia no lo especificaba).

Como bien se sabe, desde que el uso de los preservativos se ha generalizado en España, el número de abortos no ha hecho más que disminuir año tras año ¿verdad?, así que uno no puede menos que felicitarse por la agudeza, clarividencia y buen tino de las Juventudes Socialistas, por haber hallado la solución al problema del aborto, no como la Iglesia, que sólo se preocupa por nimiedades como la dignidad personal del feto ¡de un feto!.

Las Juventudes Socialistas además, en su tradicional batalla por las libertades civiles, hacen campaña a favor del derecho a decidir de las menores de dieciocho años. Se trata de un derecho puramente teórico, ya que en cuanto se generalice el uso del ‘Precoitol’ nadie va a tener necesidad de plantearse abortar, pero es un derecho, al fin y al cabo, (¡y además de las mujeres!) y por tanto hay que defenderlo a capa y espada.

Naturalmente, no hay necesidad alguna de garantizar que una menor (o incluso una no menor) no se vea obligada a abortar contra su voluntad. Ya se sabe que en nuestro país cualquier chica  que se quede embarazada, independientemente de su circunstancia, va a recibir toda la ayuda y apoyo de su entorno para seguir adelante con su embarazo si ése es su deseo, y además se le ofrecerán todas las alternativas posibles, ya sea dar a su niño o niña en adopción, o recibir ayuda económica en caso de querer quedarse con él o ella. Parece ser que la Iglesia, y toda la ralea de movimientos provida, tiene la desfachatez de insinuar de que esto no siempre es así, que algunas mujeres abortan medio engañadas y medio obligadas, y que para evitar abortos es necesario ayudar más a las madres en situación difícil ¡Cómo si no lo hiciera ya nuestro magnífico Estado del Bienestar!.

No lo olvide: Solución infalible contra el aborto: Precoitol (marca registrada de las Juventudes Socialistas) y aborto libre desde los dieciséis. ¿A qué nunca se le hubiera ocurrido?.

Flipando con El País…

Octubre 23, 2009

…aunque no tanto, sabiendo de qué pie cojean. Pero es que se lee cada cosa en este artículo“América Latina, uno de los sitios más peligrosos del mundo para ser mujer” (porque para ser mujer es imprescindible abortar ¿no?).

Luego está el tema de las estadísticas de abortos clandestinos, que vete tú a saber cómo han sido calculadas, como para decir que en Argentina se practican entre 460.000 y 600.000 abortos anuales. En España, país con cinco millones de habitantes más que Argentina, se practicaron en 2008 112.000 abortos ‘legales’ (lo pongo entre comillas porque más que legales se tratan de delitos despenalizados. Con la próxima ley del aborto sí que serán desgraciadamente perfectamente legales y hasta pagados por la Sanidad Pública), ¿de verdad es creíble que haya esa diferencia tan abismal? ¿no se habrían extinguido hace ya tiempo los argentinos con esas cifras?

Todo por supuesto disfrazado de preocupación por las 4.000 madres fallecidas anualmente en toda América Latina por abortar, como si la legalización del aborto fuera a garantizar la eliminación de cualquier riesgo para la mujer. Por otra parte, la tasa de mortalidad que afirman me parece más bien baja, ya que si tomamos como válida la cifra de 4.000.000 de abortos al año (también en toda América Latina), estamos hablando de una mortalidad de uno por mil. Si se supone que una gran parte de esos abortos se realizan en condiciones insalubres, la verdad es que no me parece una cifra tan alta. ¿Pero qué importa? Con tal de conseguir la legalización del aborto cualquier mentira es válida.

Una promesa cumplida

Septiembre 24, 2009

En esta entrada formulaba el propósito de escribir un artículo de la Wikipedia en español sobre los pueblos de mis padres, pero como quiero mantenerme en el anonimato, he preferido dar cumplimiento a dicha promesa escribiendo sobre Paul Chauchard. Si queréis saber más sobre él…pues leed el artículo, que espero poder ir ampliando y puliendo próximamente.

¡Qué bonito! He cumplido una promesa formulada hace ya más de dos años y medio.

No voy a hablar aquí de dónde viene el título de esta magnífica novela de Tom Wolfe, porque en Wikipedia ya está explicado el concepto claramente. Voy a hablar de por qué me ha gustado tanto la novela: por su lenguaje.

Como va siendo habitual en mí, he leído la obra en versión original, lo cual ha sido a veces una tarea algo ardua, pero aún así placentera. Tom Wolfe intenta reflejar las particularidades idiomáticas de cada personaje, incluyendo transcripciones fonéticas directas de cómo éstos tergiversan la pronunciación de cada palabra (por suerte estas transcripciones suelen ir acompañadas del mismo texto correctamente escrito).

Dado que la acción transcurre a caballo entre una de las zonas más ricas de Nueva York  —Park Avenue— y la más famosa entre las pobres —el Bronx—, también se muestran las diferencias en el lenguaje usado por cada personaje en función de su procedencia. En unas líneas bastante divertidas el autor refleja cómo los abogados de distrito del Bronx salpimientan todas sus frases con la palabra fuck o derivados:

“Yeah,” said Kramer, “that way I wouldn’t know what the fuck was going on in this fucking place.”
Caughey started laughing. “Well, don’t let Ahab see those shoes, Larry. He’ll have Jeanette issue a fucking memorandum.”
“No, he’ll call a fucking press conference,” said Andriutti.
“That’s always a safe fucking bet.”
And so another fucking day in the fucking Homicide Bureau of the Bronx Fucking District Attorney’s Office was off to a fucking start.

También resulta muy divertido el modo en que se describe la conversación entre el alcalde de Nueva York y el obispo episcopaliano (negro), intentando éste excusarse por rechazar la oferta del alcalde de entrar a formar parte de un comité del que éste espera obtener réditos electorales:

“I feel highly flattered, Mr. Mayor,” said the bishop. He didn’t look highly flattered, however. No more smiles. “And I agree with you, of course. But I must explain to you that insofar as my activities as bishop of this diocese interact with the public or, let me say, the official sector, my hands are somewhat tied, and …”
But his hands were not tied at this moment. He began twisting them as if trying to open a jar of pickled peaches, as he attempted to explain to the Mayor the structure of the Episcopal Church and the theology underlying the structure and the teleology of the theology and what could or could not be rendered unto Caesar.

Por no hablar de la sorna del autor a próposito del liberalismo (entiéndase liberalismo en el sentido norteamericano, no europeo, es decir, izquierdismo) de la iglesia episcopaliana, y por extensión de las “siete hermanas” que componen la línea principal del protestantismo americano:

“The Episcopalians have a black bishop?”
“Oh, they’re very liberal,” said Sheldon, rolling his eyes. “It coulda just as easy been a woman or a Sandinista. Or a lesbian. Or a lesbian Sandinista.”

Otra razón para amar esta novela es el modo en que detalla la vida de los ricos, y no unos ricos cualquiera, sino de los que (en teoría) rigen los destinos de la economía mundial desde Wall Street, (los Masters del Universo, tal como piensa de sí mismo el protagonista): se nos describen sus lujosísimos apartamentos hasta el más mínimo detalle, cómo llevan a sus hijos al colegio, cómo son sus fiestas, y qué hay que hacer para triunfar socialmente en ellas.

Por último, no hay que olvidar a Larry Kramer, un personaje divertidísimo, que acaba de tener a su primer hijo, y ya está pensando en cometer una infidelidad, y con una mujer miembro de un jurado, ni más ni menos, cuyo mayor atractivo parece residir en llevar pintalabios color marrón.

Pero no voy a contar nada más. Simplemente animar a leer el libro, a ser posible en inglés, si el nivel lo permite. La novela es estupenda no sólo por las razones que he expuesto (todas de índole más bien estética), sino que la trama, sin ser muy compleja, es también de lo más interesante. Y además está ambientada en los ochenta ¿hay alguna década mejor que ésa?


La última de Miyazaki

Julio 11, 2009

He de confesar que Ponyo en el acantilado, pese a que me gustó, no estuvo al alcance de mis expectativas, ya que me esperaba algo en la línea de El viaje de Chihiro o El castillo ambulante, y no una película bastante más infantil, en la línea de Mi vecino Totoro. No es que las dos anteriores no sean infantiles, pero para entendernos, no son las típicas que les gustaría a niños de alrededor de seis años (e incluso les puede dar miedo), mientras que Ponyo y Totoro les puede encantar.

Como es lógico yo, pese a mi espíritu infantil, prefiero las de la categoría “infantil, pero menos”, así que en ese aspecto me decepcionó un poco. Por lo demás, la temática es muy parecida a la de la mayoría de películas de Miyazaki: protagonistas infantiles, aunque también hay ancianos de por medio (a los que Miyazaki siempre caracteriza de una forma encantadora, aunque a veces un poco repetitiva, por ejemplo, la anciana gruñona de esta película me recordaba mucho a la Bruja del Páramo de El Castillo Ambulante, cuando ésta es ‘resecada’ por Madame Suliman), mensaje ecologista (al mostrar los desperdicios que van a parar al mar), seres mitológicos inclasificables tales como Fujimoto y su mujer…

La animación es totalmente tradicional, sin ningún efecto de ordenador. Lo cual se puede considerar meritorio, pero para mí no admite comparación con la exquisitez visual de El Viaje de Chihiro y algunas partes de El Castillo Ambulante. En este aspecto lo que más me gustó fue la escena de Ponyo corriendo sobre las olas al ritmo de una variación de la Cabalgata de las valkirias.

En resumen, recomiendo ver la película, como cualquiera de las de Miyazaki, pero espero que no se aficione mucho a esta línea de películas, y vuelva al estilo de las que había venido haciendo últimamente.

Parece que ni siquiera este blog tan alejado de la realidad ha podido sustraerse del ciclón Cristiano Ronaldo que se produjo a comienzos de esta semana. Pero es que esta noticia me ha llamado muchísimo la atención: dicen que Cristiano Ronaldo hace 3.500 abdominales al día. No sé si es cierto, o el futbolista ha querido marcarse un farol. Está claro que es un tío que se cuida mucho y los abdominales los tiene perfectos, pero no tengo nada claro que sea necesario hacer tantos abdominales al día. De hecho se suele decir que para tener una buena tableta de chocolate, hay que hacer mucho ejercicio aeróbico (correr, bicicleta, nadar, esas cosas) para evitar que la grasa tape los ‘cuadraditos’ de dicha tableta, hay que cuidar mucho la dieta (también por lo de la grasa), y ya en tercer lugar, los ejercicios abdominales (y no sólo abdominales, en general hay que hacer ejercicios de todos los principales grupos musculares, aunque me imagino que Cristiano de éstos hará también unos cuantos).

Pero si es verdad lo de los 3.500 abdominales, esto supone estar casi durante  una hora haciendo abdominales si se hace un promedio de 60 abdominales por minuto. Claro que ese promedio se puede mantener más o menos durante…un minuto, así que el tiempo tiene que ser mucho más, me imagino que no se alejaría mucho de las dos horas.

¡Dos horas al día haciendo abdominales! ¿Tanto mejorará su rendimiento futbolístico repitiendo incansablemente este ejercicio? ¿O es sólo para enseñar la tableta al meter goles y para ligarse a más chicas aún? Resultan increíbles los esfuerzos que se llegan a dedicar a una cosa (los abdominales, o el buen aspecto físico en general) que a fin de cuentas, sólo dura una pequeña parte de la vida. No seré yo quien tire la primera piedra, ya que uno intenta hacer ejercicio y cuidarse un poco, pero es que el culto al cuerpo llega a unos extremos…

Vanitas vanitatis et omnia vanitas

Nevada Complutense

Junio 12, 2009

El otro día estuve en Alcalá de Henares, una ciudad que está ahí mismo, al nordeste de Madrid, y que muchos madrileños (yo incluido hasta hace muy poco) no conocen como es debido. Obviamente todo el mundo sabe que la ciudad alberga una universidad, y la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso es también muy famosa. Sin embargo merece la pena realizar una visita guiada, tanto a la Universidad como al Palacio de Laredo (se vende una entrada combinada para ambos monumentos), ya que en la primera, si la guía es tan espabilada como la que me tocó a mí, se pueden rememorar fácilmente las épocas más gloriosas de la Universidad de Alcalá, antes de la no siempre suficientemente denostada Desamortización de Mendizábal y su consiguiente traslado a Madrid, hecho que estuvo a punto de causar la ruina del conjunto histórico de la universidad, incluso la fachada iba a ser vendida a un magnate estadounidense para la construcción de su mansión.

Posiblemente el punto más divertido de la visita es el patio donde estaban la Puerta de la Gloria y la de los Burros. Por la primera salían los que aprobaban los exámenes de doctorado, mientras que por la segunda sacaban a los que suspendían. A estos últimos además se les ponía unas orejas de burro, se les manteaba (el manteo incluía retirar la manta para que el “homenajeado” se estrellara de bruces contra el suelo), se le escupía hasta que su negra capa quedase completamente blanca (la Nevada Complutense que da título a esta entrada), y ya después se le sacaba en un carro por la citada puerta, para que el pueblo de Alcalá de Henares continuara el agasajo arrojándole verduras, en agradecimiento por haberse perdido el convite de siete días a cuenta del estudiante al que hubieran tenido derecho en caso de que dicho sujeto hubiese aprobado su examen. Por cierto, San Ignacio de Loyola suspendió, y se ve que no tuvo ganas de arriesgarse a repetir curso en Alcalá, por lo que optó por doctorarse en París (si bien desconozco si en esta universidad había también prácticas semejantes).

Otro hecho curioso es el de los gorrones, estudiantes pobres a los que se diferenciaba en su atuendo de los ricos mediante un gorro grande, y que realizaban diferentes trabajos para estos últimos, los cuales les invitaban a cambio a comer en las tabernas (como se ve, la palabra gorrón viene de este hecho, si bien los gorrones primigenios se habían ganado con su trabajo el que los ricos les convidaran a comer). Estudiantes pobres y los criados de los ricos compartían habitaciones grandes llamadas leoneras, aunque no sé si en este caso esta palabra viene de ahí, o existía anteriormente.

Por último, el palacio de Laredo, cercano a la estación de tren, es también una visita muy recomendable, tanto por la originalidad arquitectónica del edificio en sí, como por albergar un ejemplar de la Biblia Políglota y otro de la Biblia de los belgas (de esta última apenas consigo encontrar información en Internet).

Para comer, una posible opción es alejarse un poco del centro, e ir a comer a la Cervecería la Muralla, en la Avenida de Guadalajara, donde se sirven generosas raciones, o bien menú convencional. La relación calidad/precio está bastante bien, y el local es acogedor y bien decorado.

Fotos de Aznar

Abril 26, 2009

Iba a escribir una entrada sobre la película que vi anoche, pero tras ver una noticia en el ABC, he decidido referenciar esta última, y dejar la peli para otro día. Generalmente no suelo hablar en mi blog de política, ya que prefiero centrarlo en el cine, la literatura (sobre todo la obra de José Luis Martín Vigil), algo de religión (generalmente desde un punto de vista católico tradicional, aunque creo que a veces padezco un poco el síndrome de Chateaubriand, del que alguien dijo que era un epicúreo que tenía imaginación católica), algunos apuntes de mi vida personal (intentando mantener el anonimato), y algunas de mis pajas mentales. Pese a lo dicho, no tengo establecida a priori ninguna norma que  me impida hablar de política en este blog, y eso es lo que voy a hacer, muy brevemente.

La revista XL Semanal, del grupo Vocento, ha publicado una entrevista a José María Aznar. Creo que tomé conciencia de la existencia de este político cuando yo tenía unos ocho años, viendo su cartel electoral para las elecciones generales de 1989, y creo que desde ese momento le cogí cierta simpatía, porque se peinaba a raya, igual que yo, que por entonces acababa de dejar atrás el corte de pelo a tazón (¡qué dura es la infancia!), y mi nuevo peinado me parecía el no va más de la modernidad. Este punto que compartíamos en el físico, y el entorno en el que crecí, generalmente poco favorable a Felipe González, hizo que a medida que empecé a tener pensamiento político (por decir algo), deseara fervientemente la victoria de Aznar y mandar a los socialistas a su casa.

De las elecciones generales del 93 tengo ya más recuerdos (de las del 89 no me acuerdo de nada, salvo del cartel electoral de Aznar), sobre todo de que según las encuestas parecía cantada la victoria del PP, y luego nada de eso. Sufrí una gran decepción, la verdad, en mi cabeza no me entraba que la gente pudiera seguir votando a Felipe González (supongo que a esas edades no se tiene capacidad para entender por qué no todo el mundo piensa como tú).

Luego vinieron las elecciones del 96, que fueron también decepcionantes para mí, ya que esperaba que el PP sacaría mayoría absoluta (de la victoria no dudaba, tras el éxito que habían tenido en las europeas del 94 y las municipales del 95), y luego resulta que tuvo que pactar con casi todos los nacionalistas con representación parlamentaria. Pero por lo menos Aznar ya era presidente, aunque a costa de unos pactos con seguridad humillantes para él. Y la verdad, yo creo que lo hizo muy bien.

Supongo que esa gestión, junto con cierta desmovilización del voto de izquierda por los cambalaches del PSOE y de Prisa que llevaron a la dimisión de Borrell (un socialista catalán que cree en España como nación ¡qué pena no haberle tenido a él de presidente en lugar de Zapatero!) de la candidatura a las generales, y la consecuente candidatura de Almunia, que había perdido las primarias de forma contundente, y también la contribución de mi voto, el primero y el último que le di a Aznar, llevaron al PP a la mayoría absoluta en el 2000. Yo estaba radiante de felicidad.

Pero el sueño se acabó, a partir de entonces el PP perdió (y en ocasiones dilapidó) la buena imagen que se había ganado, primero por el mero hecho de haber retirado a Felipe González de la presidencia, lo cual parecía tarea imposible para la derecha española, segundo por haber suprimido el servicio militar obligatorio (con la colaboración inestimable de CiU), y cómo no, por la ola de simpatía generada tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, a mí todavía se me pone la carne de gallina al recordar la reacción popular (la de todo el pueblo, no sólo la del PP) de entonces, y que en mi opinión no ha vuelto a repetirse.

En mi opinión el segundo gobierno de Aznar siguió haciendo las cosas bien en lo económico (aunque probablemente ya por entonces se sembraron muchos de los factores que han causado la crisis actual), y como para mí eso es lo más importante en un gobierno, supongo que lo seguía viendo con simpatía. No estuve a favor de la Guerra de Irak, pero no me manifesté contra ella (salvo una concentración silenciosa en la universidad, que yo recuerde), principalmente por el rechazo que me produjo la violencia usada por algunos para protestar contra una guerra.

El 11-M me tocó relativamente cerca, no perdí a ningún familiar, pero sí a alguien que veía todos los días. No puedo decir que fuese mi amiga, pero siempre nos saludábamos cordialmente, siempre estaba ahí, sentada muy cerca de mí. A pesar de esto, la noche del 13-M estaba celebrando (a  mi pesar, no tenía ganas, no supe decir que no), el cumpleaños de otra amiga, así que no me enteré muy bien de lo que se estaba cociendo en las calles y en la Ser. Luego, en la noche del 14-M me pareció que la realidad se derrumbaba, en la tele aparecía Zapatero sonriente, celebrando una victoria que nadie se esperaba, y yo no podía comprender que la gente pudiera salir a las calles a celebrarlo, sólo a tres días del atentado (no quiero con esto criticar a quien se alegrara entonces de la victoria del PSOE, faltaría más, sólo estoy describiendo el estado anímico en el que me encontraba).

Luego vino la decepción con Rajoy, un político que es verdad que nunca tuvo mucho carisma, pero del que yo me esperaba algo más. Y peor todavía, la decepción con Aznar, que los primeros días pareció aceptar estoicamente la derrota del PP, pero que después fue adoptando una trayectoria bastante incomprensible para mí. La Fundación FAES, con la que parece que quiere enterrar el giro al centro del PP que él mismo promovió, sus lucrativas andanzas por EEUU, sus extemporáneas declaraciones, hicieron que poco a poco perdiera la simpatía que suscitara otrora en mí.

Ya ni siquiera cuida de su imagen. La entrevista en XL Semanal tiene cierto interés, pero ya sólo algunas de las fotos generan repulsión:

Y qué decir de la foto de portada de la entrevista. Cualquiera diría que quiere hacer un homenaje al vídeo del doberman que le dedicó el PSOE en 1996. Vale, el perro es un labrador, pero los colores oscuros, la expresión facial de Aznar, hacen pensar que está a punto de lanzarlo hacia ti para que te arranque un brazo de un mordisco.

¡Quién te ha visto y quién te ve!