Leyendo novela histórica española
Julio 22, 2007
A pesar de que tengo el blog muy abandonado, esto no quiere decir obviamente que haya dejado de leer o ir al cine, actividades que han sido motivo de casi todas las entradas de El Progreso del Peregrino (también hay algunas referentes a mi vida social, pero éstas son menos por dos razones: tengo poco que contar, y ese poco no lo voy a describir con pelos y señales, no vaya a ser que algún conocido se tope casualmente con esta bitácora, circunstancia remota pero no imposible, y me reconozca), así que aprovechando que ahora en verano tengo más tiempo, intentaré hacer reseñas de mis libros leídos y películas vistas.
Empezaré por la última novela que me he acabado: La Boca del Nilo, del escritor español León Arsenal. Yo jamás había oído hablar de este autor, hasta que un día, muy de mañana, en el Cercanías de Madrid, capturé involuntariamente una interesante conversación entre dos señores encorbatados que intercambiaban sus preferencias literarias, que aunque inicialmente parecían no pasar de El Código Da Vinci, luego resultaron ser algo más jugosas. Concretamente surgió el nombre de León Arsenal, que por lo visto había escrito una novela muy bien documentada sobre una expedición romana que había ido a buscar las Fuentes del Nilo. A mí el hecho de que destacara que estaba muy bien documentada (claro que también el señor podría estar equivocado) y de que la novela fuera de romanos, temática que a mí me gusta mucho (un día podría hacer una recensión sobre Yo, Claudio y Claudio el dios, de Robert Graves, que ya leí hace tiempo y que me encantaron) y que además supone una refrescante variación sobre lo que hoy se estila (templarios, albigenses y sectas secretas de todo pelaje) hicieron que me decidiera a leer el libro en cuanto tuviera la primera oportunidad. Por suerte lo encontré en la Biblioteca Municipal, así que me lo acabé rápidamente durante mis largos desplazamientos al trabajo.
Opino que el libro es bueno, en el sentido de que está bien escrito y tiene un base histórica real (toma como punto de partida una expedición enviada por Nerón, y de la que sólo hay algunas referencias históricas de Séneca y me parece que de Plinio el Viejo, aunque de este último no estoy seguro, y no puedo verificarlo porque ya he devuelto el libro) a partir de la cual elabora hábilmente un relato bastante entretenido. Sin embargo, el ritmo de la narración es a veces un poco cansino, y las situaciones que se supone deberían crear más tensión dramática (la rivalidad entre el tribuno Claudio Emiliano y el prefecto Tito, y particularmente el triángulo amoroso que se forman con la sacerdotisa nubia Senseneb) me han parecido bastante flojas, y me resulta un poco inverosímil que los dos competidores acepten sin demasiada objeción que su amante se los turne cada noche como le venga a ella en gana. También la subtrama de suspense creo que deja mucho que desear, sobre todo porque cuando se soluciona el misterio, uno ya se había olvidado completamente del asunto. Otros aspectos del libro están mejor narrados, como puede ser el paso de los pantanos, cuya descripción transmite perfectamente las penurias que tuvo que pasar la expedición real. También las batallitas están bastante bien contadas, aunque sólo hay dos en el libro (algunas escenas son realmente impactantes, como la del bayaba que arranca el corazón a un legionario y empieza a comérselo ante el estupor de los romanos).
Hay una breve alusión al cristianismo, curiosamente cuando la expedición está ya en la capital de Nubia, ciudad donde me sorprende que hubiese llegado la nueva religión ya en tiempos de Nerón (supongo que León Arsenal tendrá también documentada esta circunstancia). El autor describe también la composición y estructura jerárquica de las legiones, y las particularidades de las que estaban en Egipto, que era provincia estratégica de Roma por ser considerada “granero del imperio” (si bien buscando en Google uno no tiene claro si era el único, ya que todo el Norte de África, Sicilia e incluso Hispania son también llamadas graneros del imperio, aunque probablemente Egipto fuese el mayor de todos). También se hacen cábalas sobre las motivaciones de Nerón para enviar la expedición: conquistar Nubia, establecer nuevas rutas comerciales, la fascinación del emperador por todo lo egipcio, y por consiguiente también por el origen del Nilo… Lo cierto es que no hay manera de saberlo a ciencia cierta pues como ya he dicho esa expedición apenas está históricamente documentada, pero la verdad es que León Arsenal ha hecho un gran trabajo escribiendo una novela a partir de un hecho histórico poco conocido, y pese a los defectos que en mi opinión tiene, creo que estamos ante una de las mejores novelas históricas españolas (lo cual quizá no sea mucho decir, te sales de Matilde Asensi y Julia Navarro, y prácticamente no te queda nada más).