Hoy es Santa Teresa de Jesús
Octubre 15, 2007
Con esta manía que me ha dado últimamente de contar qué santo toca cada día, me veo obligado a crear una categoría de santos en este blog con título de libro protestante más leído de la historia (tal vez). La verdad es que si los santos de los que he hablado se merecían un recordatorio, la santa de hoy se lleva probablemente la palma.
La fémina inquieta y andariega que se metió a monja sólo por parecerle estado más seguro para la salvación de su alma (por entonces el matrimonio no es que fuera para la clase de tropa, es que casi no llegaba a sacramento), que le parecía que se le separaban los huesos del dolor que sintió al abandonar la casa paterna, y que acabó dándole la vuelta al Carmelo como a un calcetín.
Desde hace mucho tengo atracción por el Carmelo, por ser una orden que ha dado grandísimos poetas y almas dulcísimas (¿por qué no se podrá decir dulcérrimas?) como las de Santa Teresita del Niño Jesús (un error imperdonable no haber recordado su onomástica hace dos semanas), y por proporcionarnos el escapulario del Carmen, que siempre me ha fascinado como arma para asegurarse el ingreso en el Paraíso en una semana como máximo (en el caso de que a uno le de por morirse un domingo) con sólo cumplir tres condiciones: llevarlo siempre puesto, rezar tres avemarías todas las noches y vivir la virtud de la pureza. La persona que cumpla estas tres condiciones gozará de una singular intercesión de María Santísima, que garantizará su ingreso en el Cielo el sábado posterior a su muerte a más tardar.
Y hablando del escapulario, no se puede dejar de mencionar al santo que recibió tan celestial regalo de manos de la mismísima Virgen María: San Simón de Stock (SSS), que curiosamente era inglés (o sea, de uno de los países europeos que probablemente menos santos haya dado en proporción al número de católicos. De hecho, no conozco a ninguno más previo al cisma de Enrique VIII aparte del que acabo de nombrar. De la época del cisma son Santo Tomás Moro y San Juan Fisher, y ya de épocas posteriores no me suena ninguno, aunque la beatificación de Newman podría estar cercana). La vida de SSS está ligeramente envuelta en leyendas, pero generalmente se da por sentado que fue el que le dio a la orden una forma semejante a la actualidad, ya que hasta entonces el Carmelo era una orden fundamentalmente eremita y fue transformada en una orden cenobita, bajo la regla de San Alberto, patriarca de Jerusalén (no confundir con San Alberto Magno, uno de los pocos santos alemanes).
Y bueno, ya me estoy enredando con tanto santo. Volvamos de nuevo a la santa que nos ocupa ahora, porque hoy mi querida abuela de noventa y cinco años y memoria defectuosa nos ha deleitado con un poema más largo que ninguno de los que yo me sepa, sin titubear ni un momento, y además declamando bastante bien. La pena es que he estado buscando por la Red y no he encontrado el poema. ¿Alguien me puede ayudar?. Pongo el verso inicial y los dos versos finales.
Ángeles puros del Cielo
[...]
Yo soy Teresa de Jesús
Yo soy Jesús de Teresa
Si nadie me dice de quién es, le pediré a mi abuela que me lo repita y lo transcribiré íntegramente en esta bitácora.
Fiestas de El Pilar en Madrid
Octubre 13, 2007
Que haya pasado tanto tiempo desde mi última entrada en la bitácora hablando de mi vida social no quiere decir obviamente, por muy raquítica que esta sea, que no haya habido algún evento digno de mención, sino que he sido demasiado perezoso como para comentarlo. Sin embargo el jueves pasado hice algo que pocas veces había hecho en el trascurso de mi vida: acudir a unas fiestas patronales en compañía de amigos. Por ejemplo, creo que a las fiestas de mi pueblo sólo he ido una vez acompañado de amigos, el resto de veces sólo con mi familia, bastante patético la verdad. En otra ocasión estuve en las fiestas de un pueblo de las montañas de Asturias en compañía de gente a la que no sé si puedo llamar amigos (ya que no estoy seguro de que ellos me clasificaran como tal), pero que por lo menos no eran mi familia, y con los que me lo pasé muy bien (no es que me avergüence de ir a unas fiestas con mi familia, sino de que esto sea la norma, por no ser capaz de ir con mis amigos. Digamos que ir con tu familia no tiene mucho mérito, pues ya viene dada, y en general sus componentes te van a querer a pesar de tus defectos, y si uno tiene poca vida social, pues le acompañarán para que al menos salga a la calle de vez en cuando). Este año di un paso más y estuve en unas fiestas de un pueblecillo manchego con gente a la que puedo llamar con más seguridad amigos que a los que mencioné antes, pero la asistencia a dichas fiestas estaba vinculada con la celebración de la despedida de soltero de uno del grupo, y por lo tanto el objetivo principal no eran las fiestas patronales, sino putear (con perdón) al amigo en cuestión.
Sin embargo, el jueves por la noche fui a unas fiestas patronales (aunque no a las de mi pueblo) en compañía de un grupo de amigos (y algunos otros que no lo eran), con el objetivo único de disfrutar de dichas fiestas (bueno, había uno que se despedía de su trabajo, pero como no era del grupo de amigos, para mí ese no era motivo alguno para quedar, yo fui por las fiestas). Y las fiestas, por si alguien no se había percatado sólo con leer el título de la entrada, eran las del castizo barrio madrileño de El Pilar, y gracias a ellas no es necesario viajar a Zaragoza para festejar a la patrona de nuestro país.
Yo esperaba encontrar mucha más gente, máxime con el buen tiempo que hizo, pero no sé si es que muchos se habían ido de puente, o es que había mucha dispersión (a fin de cuentas yo sólo estuve en la carpa y en los puestos de venta de tentempiés y bebidas espirituosas, y no pisé la feria) y en realidad había mucha más gente de lo que a mí me pareció. Había habido un concierto de Manu Carrasco, de OT, al que afortunadamente no tuve que asistir, y luego el concierto típico de orquesta en el que sí estuve (básicamente fue lo único que hice), y que a fin de cuentas suele ser lo más divertido de toda fiesta patronal que se precie. La orquesta además tenía bastante buen nivel, y sus integrantes eran capaces de moverse por una amplia variedad de registros, desde Seguridad Social hasta Queen, pasando por David Civera y el imprescindible Paquito Chocolatero (y sin cantar tres o cuatro temas de apología de las drogas, como en el pueblo de la despedida de soltero de mi amigo).
Lo peor de la noche fue sin duda el momento de la micción. Ya que por recomendación de mis amigos me fui a aliviar al lado de un edificio pequeño que había en el recinto, y buscando el lugar con más intimidad, fui a dar a un auténtico lodazal formado no precisamente por las lluvias, y con un olor a cuadra repugnante. Una cosa que me llamó la atención fueron los puestos de venta que ponen los partidos políticos, concretamente los del PP y PSOE, pues en el del PSOE había muchísima más gente que en el del PP, algo que se puede explicar formulando muchas hipótesis (yo no me inclino por ninguna en particular):
- El del PSOE ofrecía bebidas mucho más baratas (no pude comprobar este extremo, ya que por no esperar fuimos siempre a repostar al del PP, y no pude comparar los precios de ambos). De todos modos, si hubiera esta diferencia de precios, habría que comprobar también si esta ventaja competitiva no se logra a base de meter más garrafón.
- Como el barrio de El Pilar es un poco rojo (aunque creo que en las últimas elecciones autonómicas y municipales ganó el PP) la gente iba al del PSOE por afinidad ideológica. Sin embargo esto no explica una diferencia tan aplastante, por lo que a lo mejor hay que afinar un poco más la hipótesis:
- En las fiestas hay muchos jóvenes, y en este segmento de edad la balanza se inclina mucho más favorablemente hacia la izquierda que tomando el conjunto total de la población.
- La gente de derechas es un poco maricomplejines, como dice FJL (bueno, él creo que se refiere a los políticos de derecha, indignos representantes de una base social conservadora que es lo mejor de España), y prefieren ir al garito de un partido con el que no se identifican a correr el peligro de ser calificados de fachas por pagar un mini al PP.
- La gente de derechas sólo fue a la procesión (y si no lo había, por lo menos a la Misa Solemne) mientras que los de izquierdas obviaron sus obligaciones religiosas (a fin de cuentas no era fiesta de precepto en Madrid) para dedicarse a beber sin desenfreno (ya se sabe, los fachas en la iglesia, y los rojos en los bares), de modo que no se sabe siquiera qué pintaba ahí un garito del PP.
- La gente de derechas no estaba muy segura de que el garito fuese realmente del PP, ya que ninguno de los que despachaban llevaban polos de Lacoste, y además eran todos sudamericanos, de modo que no se sabe si eran militantes del partido, o más bien una subcontrata (a lo mejor por lo de ser tan maricomplejines no hubo ningún pepero que se atreviera a despachar bebidas en un barrio distinto del de Salamanca).
- A lo mejor había una gran cantidad de homosexuales que acudieron en masa al garito del PSOE al ver colgada allí la bandera arco iris (junto a banderas españolas constitucionales, lo cual es todo un logro tratándose del PSOE), que llevaba impreso el mensaje “aquí servimos a todos”, del que a lo mejor coligieron que en el garito del PP apalearían a cualquier maricón que osara acercarse. Como también había colocado algún cartel de alguna organización feminista, tal vez esta misma hipótesis se puede aplicar igualmente a todas las mujeres, que no querrían ser atendidas bajo ningún concepto por los presuntos maltratadores del PP.
La noche terminó sin que yo resolviera este misterio, aunque sí puedo decir que los mini de whisky de importación que me metí entre pecho y espalda no me provocaron resaca al día siguiente, por lo que aunque a lo mejor lucrara a algún facha, mi estómago lo agradeció. Mi ilusión ahora es avanzar un poco más en esto de las fiestas castizas, y acudir el año que viene a las de San Isidro, o mejor aún, a las de la Paloma.
Sophie Scholl vs. Traudl Junge
Octubre 6, 2007
Hace ya tiempo que quería hacer un comentario sobre estas dos películas, que he visto en vídeo, la primera en castellano y alemán, y la segunda sólo en castellano. Lo primero decir que me parecieron las dos muy buenas, aunque me gustó mucho más la de Sophie Scholl, pues aunque las dos tienen un ritmo más bien lento, la de Sophie no se me hizo larga en ningún momento, mientras que El Hundimiento hay veces que hasta se hace un poco aburrida. Parece muy conveniente reseñar las dos películas en una misma entrada de esta bitácora, por eso de ser ambas películas alemanas ambientadas en la II Guerra Mundial, y que tratan directamente sobre el régimen nazi. Sin embargo, para los que han visto las dos películas, o por lo menos El Hundimiento, sabrán que hay una relación más profunda pero más sutil, que se desvela con el monólogo final de la verdadera Traudl Junge.
(Lo que sigue a continuación puede contener spoilers, pero no muchos)
Otro dos libros (algo) más sencillos
Octubre 4, 2007
Ya me he acabado los dos libros que tenía en cola, que me han dejado bastante mejor sabor de boca que los dos anteriores.
El de Le Carré prometía mucho al principio, aunque en mi opinión va decayendo a medida que pasas las páginas y te das cuenta que ahí de espionaje no va a haber nada, que no hay más que invenciones disparatadas de un par de tipos dispuestos a enriquecerse a costa de la Corona británica, y lo consiguen a base de escribir informes muy bien redactados en los que se relatan los presuntos tejemanejes que están realizando las poderosas naciones del mundo ante el inminente retorno del Canal a manos panameñas. Vamos, que cuanto más gorda se la inventan, y mejor la cuentan, más se la tragan en la Gran Bretaña. No sé por qué, pero me recuerda vagamente al I+D que se hace en este país…
De todos modos El sastre de Panamá me ha parecido un libro bastante bueno, aunque sólo sea para que me entren ganas de leer The Path Between the Seas de David McCullough, con cuya cita Quel Panama! comienza el libro de Le Carré, o para saber lo bueno que es cepillar los trajes para que se mantengan limpios (así como tener dos trajes para alternar a diario: nunca hay que ponerse el mismo dos días seguidos, y nada más llegar a casa hay que quitárselo y colgarlo de una percha, para que no se arrugue). Aunque quizá lo más suculento sean los monólogos interiores de Louisa, la pobre siempre sintiéndose bajo la sombra de su hermana Emily, que siempre fue muy guapa y muy zorra, y que le robaba todos sus novios (ten hermanas para esto).
El segundo libro que me he leído (Grandes Esperanzas, de Dickens), me ha gustado mucho más que el anterior, lo que me confirma de nuevo que me estoy volviendo en un carca incapaz de apreciar las sutilezas e ingeniosidades de la irreprochable literatura contempóranea. Pero es que este libro creo que es francamente bueno, aunque hable de un tema tan viejo (pero que sigue y seguirá siendo actual por los siglos de los siglos amén) como es la problemática que sobreviene a las personas que por circunstancias de la vida vienen a ocupar una posición social bastante superior a la que inicialmente podrían esperar dado el entorno en el que vinieron al mundo, y que siempre suelen acabar mal (aunque digo yo que el caso contrario también es malo, si no peor).
Joe es el héroe del libro: un tosco herrero, muy trabajador, siempre alegre, nada avergonzado de su baja posición social o de su nula formación cultural, capaz de perdonar todas las veces que sean necesarias e incapaz de albergar ningún rencor. Para mí uno de los personajes literarios que más me han gustado, con el permiso de la gran Marian Halcombe .
Ahora me hallo compuesto y sin libro, pues aún no he tenido tiempo de hacerme con otro (lo que leo por motivos profesionales no cuenta), pero una posible opción es el último de la saga de Harry Potter, que ya va siendo hora de leer, pues a este paso alguien me va a espoilear el final antes de tiempo, y entonces será el llanto y el rechinar de dientes…
Por cierto, si ayer fue San Francisco de Borja, hoy es San Francisco de Asís. Si el de ayer era grande, el de hoy es enorme. No me resisto a poner esta hermosa oración, aún a riesgo de convertir este blog en un rincón clerical apolillado y con olor a cera y agua bendita:
Señor,
haz de mi un instrumento de Tu paz
que donde haya odio, ponga yo amor;
que donde haya ofensa, ponga yo perdón;
que donde haya discordia, ponga yo armonía;
que donde haya error, ponga yo verdad;
que donde haya duda, ponga yo la fe;
que donde haya angustia, ponga yo la esperanza;
que donde haya tinieblas, ponga yo la luz;
que donde haya tristeza, ponga yo la alegría.
Oh Maestro, que no me empeñe tanto
en ser consolado, como en consolar;
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar.
Porque dando, se recibe,
perdonando, se es perdonado,
muriendo, se resucita a la vida eterna.
Amén
Hoy es San Francisco de Borja
Octubre 3, 2007
¡Qué gran personaje!. Hijo del duque de Gandía, cortesano de Carlos V, padre de ocho hijos, su vida dio un vuelco al contemplar el cadáver de la emperatriz Isabel de Portugal, la reina más guapa que ha tenido y probablemente tendrá jamás España (no estoy diciendo que doña Letizia no vaya a ser reina —no soy profeta ni hijo de profeta, y de momento no se han quemado fotos suyas— es que Isabel era aún más guapa que ella), pues viendo la corrupción de la muerte y lo fugaz de esta vida en este triste valle de lágrimas decidió nunca más servir a un señor que se pueda morir, de modo que en buena lógica decidió hacerse jesuita.
Era tanto su prestigio que fue elegido como sucesor nada más y nada menos que al padre Laínez (sucesor a su vez de Ignacio de Loyola) al frente de la Compañía de Jesús, habiendo ya renunciado previamente a sus títulos mundanos (duque de Gandía) en el momento de ingresar en la Orden. Precisamente hay gente un poco maliciosa que contrasta este episodio de su vida con el de otro santo de otra institución de la Iglesia Católica, que ayer celebraba el 79 aniversario de su fundación (prepárense para la jarana que armarán el año que viene con el octogésimo) bajo el patrocinio de los Santos Ángeles Custodios, y que en vez de renunciar a los títulos se dedicó a solicitar uno cuando ya era sacerdote. Pero naturalmente esa chusma no entiende la diferencia esencial existente entre la espiritualidad de la Compañía de Jesús y la de la otra institución. Si ese santo solicitó un título siendo sacerdote, fue para enseñar a sus dilectísimos hijos e hijas a comportarse con una mentalidad laical, alejada de posturas clericales añejas (no confundir mentalidad laical con laicismo), y la solicitud de títulos nobiliarios puede ser tan buena ocasión para predicar con el ejemplo como cualquier otra.
A mí me llama más la atención otra diferencia: que se eligiera como Prepósito General a un hombre viudo y posteriormente ordenado. De hecho, dudo que sea canónicamente posible que en la otra institución pueda haber una persona en esta situación, y aunque sí lo fuera, creo que sería altamente improbable que fuera llamado a ocupar el puesto de máxima responsabilidad dentro la Institución. También es curioso el hecho de que enmendara la plana al fundador en un detalle: fijar el tiempo de oración mental de los jesuitas en una hora por las mañanas, cuando inicialmente la duración de este ejercicio de piedad se dejaba a discreción de cada uno (en este aspecto los jesuitas del siglo XX volvieron a la norma primigenia. Y digo en este aspecto, porque en otros han tomado direcciones un poco confusas). Por último, destacar que durante su generalato la Compañía de Jesús alcanzó la estructura, esplendor e influencia que la caracterizó durante cuatro siglos largos (nuevamente en el siglo XX el esplendor de la Compañía también entró a debate), con sus famosos colegios, sus misiones y sus mártires. Después de San Francisco de Borja pasarían más de cien años antes de que se eligiera a otro español como Prepósito General: Tirso González, pero todavía pasaría mucho más tiempo hasta que surgiera otro con la influencia histórica que tuvo San Francisco de Borja: el padre Arrupe. Ahora bien, si dicha influencia fue en este caso para bien o para mal, sólo Dios lo sabe.