Sophie Scholl vs. Traudl Junge
Octubre 6, 2007
Hace ya tiempo que quería hacer un comentario sobre estas dos películas, que he visto en vídeo, la primera en castellano y alemán, y la segunda sólo en castellano. Lo primero decir que me parecieron las dos muy buenas, aunque me gustó mucho más la de Sophie Scholl, pues aunque las dos tienen un ritmo más bien lento, la de Sophie no se me hizo larga en ningún momento, mientras que El Hundimiento hay veces que hasta se hace un poco aburrida. Parece muy conveniente reseñar las dos películas en una misma entrada de esta bitácora, por eso de ser ambas películas alemanas ambientadas en la II Guerra Mundial, y que tratan directamente sobre el régimen nazi. Sin embargo, para los que han visto las dos películas, o por lo menos El Hundimiento, sabrán que hay una relación más profunda pero más sutil, que se desvela con el monólogo final de la verdadera Traudl Junge.
(Lo que sigue a continuación puede contener spoilers, pero no muchos)
Efectivamente, al final de El Hundimiento Traudl Junge, la secretaria personal de Hitler, ya una ancianita venerable, reflexiona sobre su responsabilidad por haber colaborado de forma tan cercana con el régimen. Y aunque primero parece querer autoeximirse de toda culpabilidad aduciendo su juventud e ingenuidad por aquella época (circunstancia, por cierto, que le libró de ser condenada por los Aliados), y que no sabía nada del exterminio sistemático de judíos que estaba realizando el régimen nazi (algo con lo que muchos alemanes de la época se excusaban, aunque habría que ver en qué casos realmente no sabían nada y en qué otros no querían saber nada) , luego dice que pasó un día al lado de un monumento conmemorativo en honor de Sophie Scholl, y vio que había nacido el mismo año que ella…y entonces se dio cuenta de que tal vez su juventud no le sirva al fin y al cabo de excusa, que una chica como Sophie fue capaz de captar toda la maldad del régimen nacionalsocialista, y de plantarle cara, y que pagó con su vida por ello.
Pues Sophie Scholl era una estudiante que junto con su hermano Hans y otros compañeros formaron un grupo de resistencia antinazi denominado la Rosa Blanca, y la película Los Últimos Días cuenta su vida desde que son detenidos al repartir octavillas en la Universidad hasta que son ejecutados. La película es de una sobriedad sobrecogedora, con la música justa para dar tensión a los momentos más dramáticos, con unos diálogos magníficos entre Sophie y el comisario Mohr, y con un final lógicamente trágico, pero que a la vez te deja con muy buen sabor de boca (la escena del cigarrillo es sencillamente magnífica).
De El Hundimiento me quedo con un episodio, que no por ser perfectamente conocido por todos, no resulta menos escalofriante. Se trata del asesinato de los hijos de Goebbels a manos de su esposa. Con que frialdad esa madre desnaturalizada seda a sus seis hijos (¡seis!) y después, ya dormidos, deposita delicadamente una ampolla de veneno asfixiante de efecto casi instantáneo en sus bocas, muriendo los niños de uno en uno sin abrir los ojos siquiera, exhalando un leve suspiro, y siendo despedidos con un dulce beso de su loca madre, que los prefería muertos antes que verlos crecer en una Alemania sin nacionalsocialismo…para mear y no echar gota. Merece la pena ver la película sólo por esta escena, aunque sin duda se saca mucho más provecho de Los Últimos Días (que además me hizo llorar, pero eso no tiene nada que ver).
Noviembre 11, 2008 at 2:00 am
Adhiero a tu comentario acerca de “El Hundimiento” y elucubrando sensaciones sobre la existencia o no existencia de Dios, un monstruo como Magda Goebbels justifica ampliamente la existencia de un Todopoderoso Juez que la condene al Infierno Eterno, como buen demonio del inframundo que es.
La otra pelicula no la vi, pero la buscare.
Te felicito por tu comentario y tu apreciacion sobre la mencionada escena, sin duda una de las fuertes de la cinematografia de los ultimos tiempos.
Saludos.
Noviembre 25, 2008 at 12:03 am
Tenía ganas desde hace días de contestar al comentario de Norma, pero me ha costado encontrar el material que andaba buscando, y además sólo lo he encontrado en versión original (italiano)
Dice Norma que la existencia de seres como Magda Goebbels sirve como argumento a favor de la existencia de Dios, ya que un Juez Supremo se hace necesario para condenar estas almas al Infierno, balanceando así de alguna manera el mal que hicieron en este mundo. A mí no me gusta mucho este argumento por dos razones.
En primer lugar, porque me parece muy kantiano: utiliza el anhelo que tenemos todos de justicia universal, que no se ve satisfecho en esta vida, como prueba de la existencia de Dios como Juez Supremo, que compense después de la muerte la suerte desigual que ha tocado a cada uno en este valle de lágrimas. Y aunque Kant es muy interesante, no me parece la mejor vía filosófica para llegar a Dios, sino más bien la antesala del ateísmo, aunque claro, esto es una opinión personal mía. Donde estén las Vías de Santo Tomás, que se quite cualquier otro intento filosófico de mostrar la existencia de Dios.
El segundo motivo por el que no me gusta el argumento es más teológico. El Infierno es dogma de fe, pero no podemos afirmar de nadie en concreto que haya acabado allí, ni siquiera de Judas Iscariote, del que Jesús dijo que más le valdría no haber nacido. No podemos poner límites a la Misericordia de Dios, no podemos negar la posibilidad de la Salvación a ninguna persona, aunque algo se remueva en nuestro interior, casi incitando al vómito, con la sola noción de que auténticos monstruos como Fritzl puedan conseguir acceder a la eterna bienaventuranza.
Y aquí enlazo con el material que andaba buscando, extraído del fantástico libro de Claudio Magris, Danubio, donde habla de otro monstruo, también austríaco (¿qué tendrá este hermoso país que alberga tantas historias siniestras como ésta?), Josefine Luner, torturadora de su sirvienta Anna Augustin. Tras reflexionar sobre los horrores que tuvo que soportar Anna en vida, dice Magris: “Tutte le più alte opere dell’uomo, messe sulla bilancia, non compensano questo orrore, non cancellano dalla creazione questa macchia indelebile. Come Alesa Karamazov dinanzi al generale che aveva fatto sbranare dai suoi cani un ragazzo, si avverte anche in questo caso che Dio non è onnipotente, che non può perdonare a Josefine Luner, che è impensabile un’armonia finale nella quale la tarchiata aguzzina sia accolta nella rosa dei beati”
Y sin embargo, Dios, si es, sólo puede ser Omnipotente, y además en Él la Justicia infinita es también infinita Misericordia, no se contraponen una a la otra, sino que se identifican, y por eso no podemos comprenderla: la lógica de Dios no es la lógica de los hombres “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos”