Fiestas de El Pilar en Madrid
Octubre 13, 2007
Que haya pasado tanto tiempo desde mi última entrada en la bitácora hablando de mi vida social no quiere decir obviamente, por muy raquítica que esta sea, que no haya habido algún evento digno de mención, sino que he sido demasiado perezoso como para comentarlo. Sin embargo el jueves pasado hice algo que pocas veces había hecho en el trascurso de mi vida: acudir a unas fiestas patronales en compañía de amigos. Por ejemplo, creo que a las fiestas de mi pueblo sólo he ido una vez acompañado de amigos, el resto de veces sólo con mi familia, bastante patético la verdad. En otra ocasión estuve en las fiestas de un pueblo de las montañas de Asturias en compañía de gente a la que no sé si puedo llamar amigos (ya que no estoy seguro de que ellos me clasificaran como tal), pero que por lo menos no eran mi familia, y con los que me lo pasé muy bien (no es que me avergüence de ir a unas fiestas con mi familia, sino de que esto sea la norma, por no ser capaz de ir con mis amigos. Digamos que ir con tu familia no tiene mucho mérito, pues ya viene dada, y en general sus componentes te van a querer a pesar de tus defectos, y si uno tiene poca vida social, pues le acompañarán para que al menos salga a la calle de vez en cuando). Este año di un paso más y estuve en unas fiestas de un pueblecillo manchego con gente a la que puedo llamar con más seguridad amigos que a los que mencioné antes, pero la asistencia a dichas fiestas estaba vinculada con la celebración de la despedida de soltero de uno del grupo, y por lo tanto el objetivo principal no eran las fiestas patronales, sino putear (con perdón) al amigo en cuestión.
Sin embargo, el jueves por la noche fui a unas fiestas patronales (aunque no a las de mi pueblo) en compañía de un grupo de amigos (y algunos otros que no lo eran), con el objetivo único de disfrutar de dichas fiestas (bueno, había uno que se despedía de su trabajo, pero como no era del grupo de amigos, para mí ese no era motivo alguno para quedar, yo fui por las fiestas). Y las fiestas, por si alguien no se había percatado sólo con leer el título de la entrada, eran las del castizo barrio madrileño de El Pilar, y gracias a ellas no es necesario viajar a Zaragoza para festejar a la patrona de nuestro país.
Yo esperaba encontrar mucha más gente, máxime con el buen tiempo que hizo, pero no sé si es que muchos se habían ido de puente, o es que había mucha dispersión (a fin de cuentas yo sólo estuve en la carpa y en los puestos de venta de tentempiés y bebidas espirituosas, y no pisé la feria) y en realidad había mucha más gente de lo que a mí me pareció. Había habido un concierto de Manu Carrasco, de OT, al que afortunadamente no tuve que asistir, y luego el concierto típico de orquesta en el que sí estuve (básicamente fue lo único que hice), y que a fin de cuentas suele ser lo más divertido de toda fiesta patronal que se precie. La orquesta además tenía bastante buen nivel, y sus integrantes eran capaces de moverse por una amplia variedad de registros, desde Seguridad Social hasta Queen, pasando por David Civera y el imprescindible Paquito Chocolatero (y sin cantar tres o cuatro temas de apología de las drogas, como en el pueblo de la despedida de soltero de mi amigo).
Lo peor de la noche fue sin duda el momento de la micción. Ya que por recomendación de mis amigos me fui a aliviar al lado de un edificio pequeño que había en el recinto, y buscando el lugar con más intimidad, fui a dar a un auténtico lodazal formado no precisamente por las lluvias, y con un olor a cuadra repugnante. Una cosa que me llamó la atención fueron los puestos de venta que ponen los partidos políticos, concretamente los del PP y PSOE, pues en el del PSOE había muchísima más gente que en el del PP, algo que se puede explicar formulando muchas hipótesis (yo no me inclino por ninguna en particular):
- El del PSOE ofrecía bebidas mucho más baratas (no pude comprobar este extremo, ya que por no esperar fuimos siempre a repostar al del PP, y no pude comparar los precios de ambos). De todos modos, si hubiera esta diferencia de precios, habría que comprobar también si esta ventaja competitiva no se logra a base de meter más garrafón.
- Como el barrio de El Pilar es un poco rojo (aunque creo que en las últimas elecciones autonómicas y municipales ganó el PP) la gente iba al del PSOE por afinidad ideológica. Sin embargo esto no explica una diferencia tan aplastante, por lo que a lo mejor hay que afinar un poco más la hipótesis:
- En las fiestas hay muchos jóvenes, y en este segmento de edad la balanza se inclina mucho más favorablemente hacia la izquierda que tomando el conjunto total de la población.
- La gente de derechas es un poco maricomplejines, como dice FJL (bueno, él creo que se refiere a los políticos de derecha, indignos representantes de una base social conservadora que es lo mejor de España), y prefieren ir al garito de un partido con el que no se identifican a correr el peligro de ser calificados de fachas por pagar un mini al PP.
- La gente de derechas sólo fue a la procesión (y si no lo había, por lo menos a la Misa Solemne) mientras que los de izquierdas obviaron sus obligaciones religiosas (a fin de cuentas no era fiesta de precepto en Madrid) para dedicarse a beber sin desenfreno (ya se sabe, los fachas en la iglesia, y los rojos en los bares), de modo que no se sabe siquiera qué pintaba ahí un garito del PP.
- La gente de derechas no estaba muy segura de que el garito fuese realmente del PP, ya que ninguno de los que despachaban llevaban polos de Lacoste, y además eran todos sudamericanos, de modo que no se sabe si eran militantes del partido, o más bien una subcontrata (a lo mejor por lo de ser tan maricomplejines no hubo ningún pepero que se atreviera a despachar bebidas en un barrio distinto del de Salamanca).
- A lo mejor había una gran cantidad de homosexuales que acudieron en masa al garito del PSOE al ver colgada allí la bandera arco iris (junto a banderas españolas constitucionales, lo cual es todo un logro tratándose del PSOE), que llevaba impreso el mensaje “aquí servimos a todos”, del que a lo mejor coligieron que en el garito del PP apalearían a cualquier maricón que osara acercarse. Como también había colocado algún cartel de alguna organización feminista, tal vez esta misma hipótesis se puede aplicar igualmente a todas las mujeres, que no querrían ser atendidas bajo ningún concepto por los presuntos maltratadores del PP.
La noche terminó sin que yo resolviera este misterio, aunque sí puedo decir que los mini de whisky de importación que me metí entre pecho y espalda no me provocaron resaca al día siguiente, por lo que aunque a lo mejor lucrara a algún facha, mi estómago lo agradeció. Mi ilusión ahora es avanzar un poco más en esto de las fiestas castizas, y acudir el año que viene a las de San Isidro, o mejor aún, a las de la Paloma.
Julio 15, 2008 at 12:34 pm
Respecto a la teoría de los garitos, he de darte mucha razón. El chiringuito del PP es realmente patético (lo son el 99% de todos los chiringuitos del PP en fiestas). Prefiero ver a afiliado del PP con su Lacoste que a una subcontrata. Si a eso le sumas que aunque el Barrio del Pilar vota mayoritariamente al PP, la izquierda tiene una gran implantación en la calle y se hace notar, ahí está la diferencia.