Fotos de Aznar
Abril 26, 2009
Iba a escribir una entrada sobre la película que vi anoche, pero tras ver una noticia en el ABC, he decidido referenciar esta última, y dejar la peli para otro día. Generalmente no suelo hablar en mi blog de política, ya que prefiero centrarlo en el cine, la literatura (sobre todo la obra de José Luis Martín Vigil), algo de religión (generalmente desde un punto de vista católico tradicional, aunque creo que a veces padezco un poco el síndrome de Chateaubriand, del que alguien dijo que era un epicúreo que tenía imaginación católica), algunos apuntes de mi vida personal (intentando mantener el anonimato), y algunas de mis pajas mentales. Pese a lo dicho, no tengo establecida a priori ninguna norma que me impida hablar de política en este blog, y eso es lo que voy a hacer, muy brevemente.
La revista XL Semanal, del grupo Vocento, ha publicado una entrevista a José María Aznar. Creo que tomé conciencia de la existencia de este político cuando yo tenía unos ocho años, viendo su cartel electoral para las elecciones generales de 1989, y creo que desde ese momento le cogí cierta simpatía, porque se peinaba a raya, igual que yo, que por entonces acababa de dejar atrás el corte de pelo a tazón (¡qué dura es la infancia!), y mi nuevo peinado me parecía el no va más de la modernidad. Este punto que compartíamos en el físico, y el entorno en el que crecí, generalmente poco favorable a Felipe González, hizo que a medida que empecé a tener pensamiento político (por decir algo), deseara fervientemente la victoria de Aznar y mandar a los socialistas a su casa.
De las elecciones generales del 93 tengo ya más recuerdos (de las del 89 no me acuerdo de nada, salvo del cartel electoral de Aznar), sobre todo de que según las encuestas parecía cantada la victoria del PP, y luego nada de eso. Sufrí una gran decepción, la verdad, en mi cabeza no me entraba que la gente pudiera seguir votando a Felipe González (supongo que a esas edades no se tiene capacidad para entender por qué no todo el mundo piensa como tú).
Luego vinieron las elecciones del 96, que fueron también decepcionantes para mí, ya que esperaba que el PP sacaría mayoría absoluta (de la victoria no dudaba, tras el éxito que habían tenido en las europeas del 94 y las municipales del 95), y luego resulta que tuvo que pactar con casi todos los nacionalistas con representación parlamentaria. Pero por lo menos Aznar ya era presidente, aunque a costa de unos pactos con seguridad humillantes para él. Y la verdad, yo creo que lo hizo muy bien.
Supongo que esa gestión, junto con cierta desmovilización del voto de izquierda por los cambalaches del PSOE y de Prisa que llevaron a la dimisión de Borrell (un socialista catalán que cree en España como nación ¡qué pena no haberle tenido a él de presidente en lugar de Zapatero!) de la candidatura a las generales, y la consecuente candidatura de Almunia, que había perdido las primarias de forma contundente, y también la contribución de mi voto, el primero y el último que le di a Aznar, llevaron al PP a la mayoría absoluta en el 2000. Yo estaba radiante de felicidad.
Pero el sueño se acabó, a partir de entonces el PP perdió (y en ocasiones dilapidó) la buena imagen que se había ganado, primero por el mero hecho de haber retirado a Felipe González de la presidencia, lo cual parecía tarea imposible para la derecha española, segundo por haber suprimido el servicio militar obligatorio (con la colaboración inestimable de CiU), y cómo no, por la ola de simpatía generada tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, a mí todavía se me pone la carne de gallina al recordar la reacción popular (la de todo el pueblo, no sólo la del PP) de entonces, y que en mi opinión no ha vuelto a repetirse.
En mi opinión el segundo gobierno de Aznar siguió haciendo las cosas bien en lo económico (aunque probablemente ya por entonces se sembraron muchos de los factores que han causado la crisis actual), y como para mí eso es lo más importante en un gobierno, supongo que lo seguía viendo con simpatía. No estuve a favor de la Guerra de Irak, pero no me manifesté contra ella (salvo una concentración silenciosa en la universidad, que yo recuerde), principalmente por el rechazo que me produjo la violencia usada por algunos para protestar contra una guerra.
El 11-M me tocó relativamente cerca, no perdí a ningún familiar, pero sí a alguien que veía todos los días. No puedo decir que fuese mi amiga, pero siempre nos saludábamos cordialmente, siempre estaba ahí, sentada muy cerca de mí. A pesar de esto, la noche del 13-M estaba celebrando (a mi pesar, no tenía ganas, no supe decir que no), el cumpleaños de otra amiga, así que no me enteré muy bien de lo que se estaba cociendo en las calles y en la Ser. Luego, en la noche del 14-M me pareció que la realidad se derrumbaba, en la tele aparecía Zapatero sonriente, celebrando una victoria que nadie se esperaba, y yo no podía comprender que la gente pudiera salir a las calles a celebrarlo, sólo a tres días del atentado (no quiero con esto criticar a quien se alegrara entonces de la victoria del PSOE, faltaría más, sólo estoy describiendo el estado anímico en el que me encontraba).
Luego vino la decepción con Rajoy, un político que es verdad que nunca tuvo mucho carisma, pero del que yo me esperaba algo más. Y peor todavía, la decepción con Aznar, que los primeros días pareció aceptar estoicamente la derrota del PP, pero que después fue adoptando una trayectoria bastante incomprensible para mí. La Fundación FAES, con la que parece que quiere enterrar el giro al centro del PP que él mismo promovió, sus lucrativas andanzas por EEUU, sus extemporáneas declaraciones, hicieron que poco a poco perdiera la simpatía que suscitara otrora en mí.
Ya ni siquiera cuida de su imagen. La entrevista en XL Semanal tiene cierto interés, pero ya sólo algunas de las fotos generan repulsión:

Y qué decir de la foto de portada de la entrevista. Cualquiera diría que quiere hacer un homenaje al vídeo del doberman que le dedicó el PSOE en 1996. Vale, el perro es un labrador, pero los colores oscuros, la expresión facial de Aznar, hacen pensar que está a punto de lanzarlo hacia ti para que te arranque un brazo de un mordisco.

¡Quién te ha visto y quién te ve!
Mentiras, gordas y Fangoria
Abril 24, 2009
Mentiras y Gordas es una peli española más perteneciente al catálogo de pelis malas (el segundo conjunto incluye casi la totalidad del primero), aunque ha destacado por un éxito rotundo en taquilla. Dicho éxito no hace sino confirmar el estado calamitoso de nuestro cine patrio, que o bien vive de la subvención para producir bodrios de supuesta calidad que no interesan a nadie, o bien produce bazofias (en el cine americano hay también mucha bazofia, sí, pero cuando los españoles nos ponemos a ello no nos gana nadie) que atraen a una gran cantidad de público, lo cual hacer pensar que parte del problema puede estar también en los espectadores.
Y es que Mentiras y Gordas es, siento insistir tanto en ello, rematadamente mala. A su lado cualquiera de las películas de Torrente constituye una cumbre del séptimo arte. Jóvenes que follan y se drogan, bromitas a costa de las gordas y nada más, no hay más argumento.
Podemos constatar cómo la antigua generación de Al Salir de Clase ha sido sustituida por la de Física o química, El Internado y Los hombres de Paco, supuestamente más guapos, y sin ninguna duda todavía peores actores y actrices (basta con buscar en Youtube a Mario Casas en Sé lo que hicisteis… para saber de lo que hablo, ni siquiera vocaliza bien).
Si en nuestro país reinara la cordura, dentro de unos pocos años estos chavales se darían cuenta de que esta y otras de las películas que han hecho y harán no superan en calidad a las de la época del Destape, y de que la razón de su éxito no está en que hayan hecho un fabuloso retrato de la juventud actual, sino que dicha juventud, que en la realidad se demuestra a veces incluso más decepcionante que la caricatura que de ella hacen en el cine, se ha visto atraída por el morbo de verle las tetas a Ana de Armas, o a Cabano su culo peludo (¡qué asco!).
Para completar el cuadro, resulta que al guión de la película ha contribuido nuestra flamante nueva Ministra de Cultura, González-Sinde, lo cual nos hace preguntarnos si con esta acción no estará intentando marcar una nueva senda para el cine español, la de especializarlo en la producción de bazofias rentables para no tener que subvencionar tantos bodrios. Pero supongo que no caerá esa breva, de las subvenciones no nos libra nadie, el cine español es una unidad de destino en lo universal.
¿No hay nada que salvar de esta película?. Como soy compasivo mencionaré la canción de apertura y cierre, La verdad, de Fangoria, que me llamó bastante la atención (ignorante de mí, no sabía que Fangoria había sacado nuevo disco, que además es número uno en ventas, aunque no incluye la canción en cuestión). La verdad me recuerda bastante en los acordes a una canción de U2, pero espero que no sea un plagio. Total, como dice la canción, “Todo es tan relativo”
Bendita prostitución
Abril 20, 2009
Suena un poco irreverente el título de esta entrada, que me hace recordar vagamente la magnífica paradoja expresada en el Pregón pascual:
Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!
La edición digital de El Mundo se suele caracterizar por tener entre sus noticias más leídas no las que se podrían considerar las más importantes del día, sino las más morbosas, las más impactantes, o incluso las más estúpidas. La noticia más leída de hoy entra dentro de la categoría de morbosas, pero por una vez da algo que pensar.
Plantea el artículo la siguiente pregunta: ¿Realizan una función social las prostitutas que prestan sus servicios a discapacitados físicos y psíquicos?. Nos cuentan la historia de Marien, meretriz especializada en este tipo de clientela, y a uno casi se le saltan las lágrimas al pensar en la heroicidad de esta profesional que es capaz de satisfacer las necesidades de cualquier persona por muy repulsivos que puedan resultar sus defectos de su cuerpo o de su psique (digo que casi se saltan las lágrimas, antes de que se nos diga las tarifas que cobra la señorita en cuestión)
Me vino a la memoria también al leer este artículo un pasaje de un libro un tanto sórdido: Diario de una ninfómana, de Valérie Tasso. Cuenta la autora que en la época en que decidió buscarse a sí misma, o algo parecido, mediante el ejercicio del oficio más antiguo, le tocó en suerte ir a satisfacer a un hombre tetrapléjico, que curiosamente sufría de una erección permanente pese a no tener sensibilidad ni en sus genitales ni en la práctica totalidad de su cuerpo, con la excepción del cuello, zona en la que Valérie le satisfizo mediante besitos durante una hora. Dice que después de eso estaba decidida a no quejarse nunca más (cosa que seguro que no cumplió). Resulta una historia conmovedora dentro de un libro que, la verdad, es una cerdada.
También recuerdo que una amiga contaba que cuando fue una vez a asistir durante una temporada a discapacitados psíquicos, a los chicos voluntarios (varones) les pidieron que enseñaran a algunos residentes a autosatisfacerse, ya que al no saber hacerlo, se autolesionaban con frecuencia al intentar aliviarse restregándose y dándose golpes contra postes y farolas. ¡Tarea delicada donde las haya!.
Y es que hay veces que cuesta aceptar que las personas discapacitadas tienen las mismas pulsiones que nosotros, y que su propia condición constituye frecuentemente obstáculo absoluto para poder seguir el camino natural para encauzar las pasiones que es el matrimonio (o la vida en pareja, si queremos ser políticamente correctos). A mí por ejemplo me resulta difícil concebir que las personas con Síndrome de Down, lo más próximo para mí a los ángeles que hay sobre la tierra, puedan tener también deseos sexuales y claro, probablemente sea también para ellos más difícil vivir una castidad a la que se ven abocados lo quieran o no.
Claro que también en la actualidad la importancia que se le da al sexo alcanza a veces cotas desproporcionadas, y puede que a los discapacitados les pase lo mismo que al resto de las personas, que al estar constantemente las alusiones al sexo flotando en el ambiente, las pulsiones se hagan más fuertes y difíciles de controlar. Pero en cualquier caso, ahí queda eso. Mientras tanto yo, virgen no sé si del mérito o del fracaso, espero como Ignacio Sáez de Ichaso y Falcón no tener que recurrir nunca a este tipo de servicios. Igual que él, mucho tendría que cambiar yo para eso.
Pecados que claman al cielo
Abril 12, 2009
Pensaba antes de escribir esta entrada que lo que iba a contar era algo prácticamente caído en el olvido dentro de la tradición católica, y que ese algo me iba a servir de excusa para poder enseñar una foto de este antiguo Misal Romano Latino-Castellano con devocionario incluido, que se cuenta entre mis posesiones, y que sería la envidia de cualquier nostálgico de la Misa Tridentina.

Ya está enseñado (bonito, ¿verdad?). Ahora volvamos al tema de la entrada: los pecados que claman al cielo, que yo erronéamente pensaba que eran un concepto caduco, siguen tipificados en la última compilación del Catecismo de la Iglesia Católica (a.k.a. el de las tapas color butano), concretamente en el punto nº 1867, que dice así:
La tradición catequética recuerda también que existen ‘pecados que claman al cielo’. Claman al cielo: la sangre de Abel (cf Gn 4, 10); el pecado de los sodomitas (cf Gn 18, 20; 19, 13); el clamor del pueblo oprimido en Egipto (cf Ex 3, 7-10); el lamento del extranjero, de la viuda y el huérfano (cf Ex 22, 20-22); la injusticia para con el asalariado (cf Dt 24, 14-15; Jc 5, 4).
La formulación en el Devocionario de mi Misal Romano es ligeramente distinta, aunque el concepto es el mismo. En vez de “pecados que claman al cielo” se les llama “pecados que claman venganza a Dios”, y son los siguientes:
El primero: Homicidio voluntario
El segundo: Pecado impuro contra naturaleza
El tercero: Opresión del pobre
El cuarto: Defraudar al obrero su jornal
No sé con seguridad las razones para incluir en la lista estos pecados y no otros, aunque si se acude a los versículos bíblicos a los que hace referencia el punto del Catecismo, se puede ver que dichos pecados, efectivamente, claman al cielo: “Exclamó Yahveh: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”, “Dijo luego Yahveh: El clamor contra Sodoma y Gomorra es, en verdad, muy grande, y sus pecados hanse agravado mucho”, “porque vamos a destruirlo, [el lugar que ocupa Sodoma] pues ha crecido grandemente el clamor sobre ellos delante de Yahveh, y Yahveh nos ha enviado para arrasarlo.”, “Yahveh dijo luego: He contemplado la aflicción de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues conozco sus sufrimientos [...] Ahora bien; mira, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí y he visto, además, la opresión con que los egipcios los abruman.” , “No maltratarás al inmigrante ni le oprimirás, pues inmigrantes fuisteis vosotros en el país de Egipto. Ni maltrataréis a ninguna viuda ni huérfano. Si de algún modo le afligieres y él clama a mí, yo escucharé ciertamente su clamor”, “No explotarás al jornalero pobre y desventurado, sea de tus hermanos, sea de inmigrantes que moran en tu tierra, en tus ciudades. El mismo día le has de dar su salario y no dejarás se ponga el sol sin entregárselo, porque es pobre y suspira por él; de esa suerte no clamará contra ti a Yahveh y no cargarás con una culpa”, no pongo la última cita, la del Libro de los Jueces, porque creo que no tiene nada que ver con el tema (¿habré descubierto un gazapo en el Catecismo de la Iglesia Católica?).
Del primer pecado no diré nada, ya que me imagino que casi todo el mundo está de acuerdo con él, aunque nunca está de más recórdaselo a ciertos indeseables.
El segundo pecado me imagino que causaría las iras de toda la troupe de Zerolo y compañía, si supieran de su existencia. (Saben que la Iglesia Católica no admite las relaciones homosexuales, pero ¡hay de la Iglesia si llegan a saber que además ésta considera que este pecado clama venganza a Dios!). Para intentar calmarles, podríamos intentar hacer un poco de exégesis modernista, e intentar dilucidar cuál fue el verdadero pecado de Sodoma, aunque por mucho que nos (o les) pese, la Biblia dice lo que dice “He aquí cuál fue la iniquidad de Sodoma, tu hermana: orgullo, saciedad de comida y sosegado descanso tuvieron ella y sus hijas; y al afligido y al pobre no alargó la mano, sino que se ensoberbecieron y cometieron ante mí abominación” (Ezequiel 16, 49-50). Este tema es muy complicado, pero se puede ver que además de la acusación a los sodomitas de fotocopiar por los dos lados, está también presente el tema de los otros pecados, a saber:
La opresión del pobre (incluyendo inmigrantes, huérfanos y viudas) y defraudación al obrero de su jornal, pecados sociales, si se me permite el término, que parece que hoy en día, por lo menos en España, no se oye mucho a la Iglesia hablar de ellos. Con ello no quiero decir que la Iglesia (entendiendo aquí por Iglesia su Jerarquía) no diga nunca nada al respecto, sino que una persona más o menos ajena a la Iglesia, que sólo sabe lo dicho por la Jerarquía a través de lo publicado por los medios de comunicación, no percibirá que ésta se esté ocupando mucho de los pecados sociales. No digo yo que la culpa sea de la Jerarquía, pues ya sabemos que los medios sólo suelen referenciar las palabras de los obispos cuándo éstos se meten en temas polémicos, léase aborto, EpC, laicidad, matrimonio homosexual, etc. mientras que para enterarse de si un sacerdote está encarcelado en China, o un obispo recibe amenazas de muerte por intentar defender a los más pobres, más vale recurrir al boletín de los Javerianos, o algo por el estilo, que si no no te vas a enterar.
No sé si me estoy expresando con claridad. Tal vez esta cita del libro de Georges Chevrot (que no creo que sea considerado ni mucho menos un teólogo progresista) Las Bienaventuranzas pueda aclarar un poco más mi punto de vista: El cristianismo, movimiento de jóvenes, es también un movimiento de masa. Es una religión del pueblo, de todo el pueblo, de ningún modo reservada para un pequeño círculo de iniciados. Apiñada en la montaña, detrás de los discípulos, se extendía hasta perderse de vista toda una multitud [...] Los sumos sacerdotes y los fariseos solo desprecio sentían por este populacho, a cuyos miembros llamaban “malditos e ignorantes de la ley” (Io., VII, 49). Cristo iba a decirles, en cambio, inmediatamente que eran ellos los “benditos”, los bienaventurados. Creo que no me alejo mucho de la realidad si digo que hoy, por lo menos en España, el cristianismo no es un movimiento de masas ni una religión del pueblo. Por supuesto que hay muchos cristianos que son pobres, y que la Iglesia realiza una acción caritativa asistencial inmensa, pero no yo no percibo mucha religiosidad (más allá del nivel epidérmico) ni en los barrios obreros, ni en el mundo rural, ni en los inmigrantes, ni en ningún sitio donde el cristianismo debiera arraigar en primer lugar. Esto ya viene de antiguo, podría decirse que desde el nacimiento de los movimientos socialistas en el siglo XIX, que hicieron que gran parte de las clases humildes se alejaran de la Iglesia. Pero para contrarrestar este efecto al menos se formaron sindicatos católicos, hermandades obreras, los papas publicaron sus encíclicas sociales, etc. ¿Qué queda hoy en día de todo ello? La HOAC sigue existiendo, sin duda, pero ¿cuándo se oye hablar de ella? Los papas han seguido publicando encíclicas sociales, pero probablemente los fieles de a pie no las conocen.
En fin, no sé qué se puede hacer para cambiar esto, lo primero sería empezar a actuar yo mismo, pero la verdad es que no me veo evangelizando a los pobres y luchando contra las injusticias sociales, aunque quién sabe, quiza algún día el Espíritu Santo obre algún milagro en mí…
P.S. Esta es la entrada más religiosa de mi blog. No sé si se inicia una nueva etapa en la que hable más de religión. Todo dependerá de lo que me venga en gana escribir. Pero como no me lee casi nadie, apenas notaréis la diferencia. Por cierto, Felices Pascuas.
Brideshead Revisited, o dormir en camas separadas
Abril 11, 2009
‘Shall I put my face to bed?’
It was a familiar phrase, one that I did not like; she meant, should she remove her make-up, cover herself with grease and put her hair in a net.
‘No’, I said, ‘not at once.’
Then she knew what was wanted. She had neat, hygienic ways for that too, but there were both relief and triumph in her smile of welcome, later we parted and lay in our twin beds a yard or two distant, smoking.
Me encanta esta delicadeza de Evelyn Waugh para narrar las relaciones conyugales (y las extramaritales que también aparecen en este libro), es algo que ya no se estila hoy en día, y parece que un autor peca de puritano reprimido si no describe con suficiente detalle un puñado de escenas lúbricas, desde los juegos previos hasta la eyaculación, pasando por el sexo oral (a dos bandas, por supuesto), y todos los fluidos que va segregando la pareja de amantes (si es que sólo se trata de una pareja). Luego hay otros autores que no se conforman con ser políticamente correctos, y en vez de un simple puñado, lo que nos proporcionan es un catálogo completo de la sexualidad humana (y da gracias que se detengan ahí). Entre los que he leído últimamente entrarían en esta categoría Ken Follet (con su World Without End) y George R. R. Martin y su Song of Ice and Fire. Aunque ambos libros, sobre todo el segundo, son muy entretenidos (las cosas como son), uno acaba un poco exhausto de tanta escena amatoria.
Pero no quiero regodearme en mi propio puritanismo, así que volvamos a Brideshead Revisited. Como se puede ver en la cita del comienzo, los cónyuges, después de tener sus relaciones, se acuestan en sendas camas gemelas. Y uno no puede evitar preguntarse por qué razón los matrimonios de hoy en día han renunciado a esta comodidad accesible a casi todos los bolsillos. Recuerdo que mis abuelos paternos (Q.E.P.D) acostumbraban también a dormir en camas gemelas, no distantes una o dos yardas, como en el libro, sino casi juntas, pero camas separadas al fin y al cabo. La cantidad de hijos e hijas que tuvieron prueba que esta costumbre no fue óbice para mantener relaciones conyugales frecuentes, y por qué no, satisfactorias. Y si dormir en camas separadas no es obstáculo para el sexo ¿qué ventajas tienen las camas de matrimonio?. Alguien me dirá que este tipo de mobiliario facilita la intimidad en la pareja, entendiendo en este caso intimidad no como relaciones conyugales, sino el compartir cada noche los gozos y las fatigas del día que termina, o aducirán el gusto que da arrebujarse junto a un cuerpo calentito durante las gélidas noches de invierno. Sin embargo, estas ventajas no me parecen del todo claras (digo yo que se puede hablar también estando en camas separadas, y si tienes frío un edredón nórdico es casi tan efectivo como arrimarse a un cuerpo humano), y no hay que olvidarse de las desventajas, que no son pocas: el cuerpo que te da calorcito en invierno te lo da también en verano, el dudoso romanticismo de compartir ventosidades, los ronquidos a unos pocos centímetros de distancia (vale, aquí reconozco que hay ronquidos que no se solucionan con camas separadas, sino con habitaciones separadas), los diferentes gustos a la hora de decidir cuánta ropa de cama utilizar, y las consiguientes peleas nocturnas e inconscientes por la almohada o por el edredón, etc.
En fin, tal vez la única y verdadera razón de la cama de matrimonio es que ocupa menos espacio, y por tanto se adapta perfectamente a las soluciones habitacionales de 50 metros cuadrados para abajo. Yo me quedo con la frase de un compañero de universidad, nada puritano, que decía que él sólo compartía la cama con una chica para echar el polvo (con perdón), que luego para dormir el quería una cama con las sábanas limpitas y fresquitas para él solo. Claro que entonces la pobre chica se quedaría con la cama con olor a “eso”. De modo que para mí la solución definitiva es algo que todavía no se ha inventado (bueno, a lo mejor los polígamos sí): habitación de matrimonio con tres camas.
Por cierto, la novela Brideshead Revisited, de Evelyn Waugh, no trata de este asunto de la separación de lechos, pero es muy interesante: personajes de la clase alta inglesa, algunos de ellos católicos, y algunos de estos últimos no muy devotos. Léanla (si es posible, en inglés y en voz alta).
San Nicolás de los Servitas
Abril 10, 2009
Tarde de Miércoles Santo. Madrid de los Austrias, obras en Ópera (ascensor para la estación de Metro, remodelación de la plaza), paso por la Plaza de Oriente, al lado de una aglomeración católica que reza el Viacrucis con el Cardenal de Madrid. Me aventuro por la calle de la Almudena, con esa estatua de bronce que contempla impertérrita la excavaciones arqueológicas del Madrid islámico, intimidando por la noche a los turistas desprecavidos. Desemboco en Mayor, justo enfrente de la Catedral Castrense, torno a la izquierda y, tras pasar la calle del Factor, giro otra vez a la izquierda, por San Nicolás.
Llego a mi destino, la iglesia de San Nicolás de los Servitas, un pobre sudamericano sentado a la puerta. No le doy nada. Entro, el horario me confirma lo que yo esperaba: hay Misa de ocho (el horario más probable en España para una misa vespertina en día laborable). Unos pocos viejos desperdigados por los bancos, sorprendentemente también hay una pareja muy joven, alrededor de la veintena, él con unas curras bastante considerables. Se respira la calma, el ambiente de paz que sólo una de las iglesias más antiguas (si no las más antigua) de Madrid puede poseer. La Virgen presidiendo el altar. A la izquierda, cuadros con temática de los siete santos fundadores. En el crucero, a la izquierda, un Sagrado Corazón de Jesús, a la derecha, un Crucifijo que mueve a devoción, y una Dolorosa, no sé si para procesionar.
Con cinco minutos de retraso, comienza la Eucaristía. Un cura (¿monje?) muy espigado, con pelo largo y lacio, partido con raya al medio, gafas de pasta que se quita durante la Misa. ¿Bigote y perilla? ya no me acuerdo. Es del tipo místico, con entonaciones aflautadas, pero sin exagerar. El timbre, no muy viril, pero sin espantar. Lo más bonito: el ofertorio, en el que empieza a cantar, repitiendo una y otra vez, con muy buena voz “Quién ama y anda en amor, ni cansa ni se cansa” (o eso es lo que entendía yo. Según Google, esto es de San Juan de la Cruz, y dice en realidad “El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa”). Mi alma, tan turbada, se va serenando, a pesar de las molestias generadas por turistas que entran a deshora. Doy dos euros de limosna, para cubrir la muchedumbre de mis pecados (pero no alcanzan).
Un ligero toque de cura moderno durante el rito de Comunión, justo después del Padrenuestro, a continuación del “Líbranos de todos los males, Señor” sigue con “de las guerras, de la miseria, de los malos tratos contra las mujeres, de la discrimación por razón de raza, credo o condición”, etc. Yo me quedo sentado y no comulgo (probablemente el único). Mañana (ayer) será distinto, mañana será Jueves Santo. Día de Miserere