Hawking y San Anselmo

noviembre 9, 2010

Ya es sabido de todos que Hawking, a raíz de la próxima publicación de su último libro, está polemizando sobre la no necesidad de Dios para explicar la existencia del Universo. Con esto se une (bueno, en realidad ya venía bastante tiempo haciéndolo) al club de los científicos que se meten a hacer Filosofía. O en su caso, tal vez de los que quieren convertir a las ciencias empíricas en Filosofía, ya que según él ésta última está muerta, y su papel ha sido asumido hoy en día por los científicos. Esta última afirmación no la veo yo del todo carente de sentido, aunque matizaría que la Filosofía no está muerta, sino que más bien los propios filósofos (no todos, pero sí la mayoría de los importantes de los dos últimos siglos) la han dejado moribunda. ¿Y cómo han sido sustituidos por los científicos, o más concretamente, cómo lo hace Hawking? Pues recurriendo a los escolásticos, casi sin que nos demos cuenta, reutilizando argumentos de toda la vida, pero para fines distintos. Así, paradójicamente (y no sé si conscientemente), Hawking está utilizando el argumento ontológico de San Anselmo justo para lo contrario de para lo que servía, es decir, refutar la necesidad de la existencia de Dios en lugar de demostrarla.

El argumento ontólogico venía a decir que la existencia de Dios viene implícita de nuestra propia concepción de la idea de Dios, ya que si Dios es lo más perfecto que se puede concebir, es más perfecto existir que no existir, luego Dios tiene que existir. Éste es probablemente el argumento de demostración de la existencia de Dios más discutido de la historia de la Filosofía. ¿Cómo lo reutiliza Hawking? Pues a mi juicio lo hace  cuando afirma que el Big-Bang es una consecuencia lógica e inevitable de las leyes de la Física, y por tanto no hace falta la idea de Dios para que se produzca el Big-Bang, ya que las leyes de la Física son suficientes por sí mismas. Ahora el Dios del argumento ontológico en la versión de Hawking son las leyes de la Física, una idea que incluye en sí misma el Big-Bang, y que entonces se le dota automáticamente de una existencia ontológica (se le atribuye el papel de Dios), ya que si las leyes de la Física explican el Big-Bang, entonces las leyes de la Física son la causa del Big-Bang. ¿O no?. Lo que está claro es que independientemente de que yo haya podido comprender lo que Hawking quiere decir (cosa poco probable, todo hay que decirlo) e independientemente de que sus opiniones no coincidan con las mías, lo que sí hay que agradecer a Hawking es que gracias a su libro se vuelva a hablar de Filosofía, de la Filosofía realmente importante, esa que el mismo Hawking declara que está ya muerta.

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